miércoles, 17 de febrero de 2021

BOCETOS PARA ISHSHAH (Aguas bajo un puente turbulento).

 AGUAS BAJO UN PUENTE TURBULENTO

Solo necesitamos un puente.
Lo demás es sencillo, quitar el mar de en medio,
linchar a nuestros respectivos presidentes,
canjear héroes y espías por navajas de azúcar,
deshollinar ese ojo de miedo como vino de plátano,
hacer un nido cerca de tus altares, así de simple.
Te diría hazme el enfermo favorito del turno de la noche,
el asesino en serie de tu cuerpo,
el rabo de nube que temes y sueñas;
hazme rubio en oferta de un viernes negro,
tu serie de la Fox, el trono de tus juegos, el portón de tu alma,
y déjame darte una hija semejante a Dios y a mi madre,
así de simple.
Ahora, mi amor, solo necesitamos
un puente.

Lizette Olivares, José M. Fernández Pequeño y 87 personas más
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miércoles, 29 de julio de 2020

INTERTEXTOS: con Ignacio Vázquez.

VERANO
Ignacio Vázquez: parecía un ángel sudoroso. Pero solo era el mejor poeta vivo de Santiago. Aquella noche brumosa, me parece que del año 1987, con muchos tragos y demasiados poemas, me dijo que contrario a la duda de Lezama, siempre al morir nos acuden alas. Me dijo que le había encantado mi texto “Alucinaciones”. Me preguntó por qué yo estaba obsesionado con la poesía inglesa del XIX, y no con la americana del XX. No importa, se respondió a sí mismo, fumando a mares: Al final recordaremos los poemas, no a los poetas. Me preguntó si había leído de veras a los místicos, recitó su paráfrasis de un texto donde tomaba de forma inquietante la voz de Sor Juana. Después buscó una guitarra y tocó una canción que el día anterior el trovador José Nicolás había estrenado en la calle de la trova. Me dijo, sonriendo: le cambié el último verso. La canción decía "déjate amar por mi mano", pero yo la canto "déjate amar de mi mano". Sin pensarlo, convine en que era muchísimo mejor. Me miró, y sentí su respiración de asmático. Y supe que iba a decir algo que consideraba muy riesgoso.
¿Te atreves a componer un soneto conmigo? Si un poeta no escribe un soneto, jamás debería decir que es poeta. Y volvió a sonreír tras el humo.
Le echaré la culpa a los tragos, a la niebla que hicieron sus cigarros, al estado de gracia y vanidad que otorga momentáneamente un premio provinciano, pero acepté. Ahora no recuerdo cuáles fueron sus versos y cuáles los míos (los suyos deben de ser los buenos, escójalos el lector). Solo sé que al final entramos en una disputa irreconciliable, que ahora me parece irracional. No entiendo por qué yo quería cambiar el grafiti completo. Y no entiendo por qué él decía que la aliteración final era imperdonable. Solo sé que juramos no publicar el texto jamás.
Hoy cometo un acto de traición, al reencontrarme con este poema entre mis papeles archivados, y hacerlo público. También -gracias a José M. Fernández Pequeño y a León Estrada- recupero las dos únicas fotos de Ignacio que, al parecer, persisten. Pero fue el poema quien me trajo a la memoria al poeta (mi olvido fue una traición mucho mayor, y por eso publico su, mi, nuestro poema). Los griegos decían que mueres definitivamente cuando ya nadie te recuerda.
Ignacio Vázquez, tres años después de aquel encuentro, un martes 13, se lanzó al vacío desde el segundo piso de una escuela pública. Dicen que hizo un gesto extraño en el aire. Tal vez comprendió, ese ángel sudoroso, que había perdido sus alas cuando decidió habitar entre nosotros. Quizás supo demasiado tarde que solo después de morir es que nos acuden alas.
VERANO (Autores: Ignacio Vázquez, 1951-1990, y El Autor, 1966).
¿Es que la mar recuerda
a quien la camina?
SYLVIA PLATT
No quiero el mar si tú vas a faltarme,
el mar sin ti no es playa ni verano,
la arena no es arena sin tu mano
ni quema el sol, si tú no vas a amarme.
Desnudo al mar, y su índiga quimera
muerde mi orilla, me socava; preso
en su cárcel de luz… Tan solo un beso,
y el verano se haría primavera.
Oh dame el mar, mujer, que quiero ahogarme
en la secreta playa de tu gruta.
Escribo este grafiti:
A ti, mi puta,
quise decir, mi patria, mi avaricia.
Tú eres el mar, la mar que me codicia.
Si ama el Amor amar, quiero quemarme.

jueves, 23 de julio de 2020

BOCETOS PARA ISHSHAH

#Bocetos para Ishshah


Imagina que te amo como a los pastos limpios,
que mi sombra no perdió en cruzadas
su locura habitual de pronunciarte.


Imagina que el destierro es una mala palabra
que demasiados cuelgan y evisceran,
que mi destierro definitivo es la tierra de nadie,
la mala yerba que hay entre tus senos
y que tu piel escancia mis panes sin levadura.

miércoles, 22 de julio de 2020

BOCETOS DE UN PAÍS

# Bocetos de un país


País, no vendas vida
en la vitrina.
Dorsos de la felicidad, cómo leerlos
no soy el cartomántico de corazón pe-tri-fi-ca-do:
si digo el pan va a dolerme,
si digo goznes o niñez,
si digo puerta y tos y tabla de salvarse,
si digo amor o légamo o las hojas.



miércoles, 15 de julio de 2020

ENTRE SILENCIOS: Poema Faros.

Poema Faros

LO QUE SE BORRA EN LA ARENA

ESCRIBO para vivir mil muertes y morir mil vidas.


INTERTEXTOS: Con Carlos Esquivel.


Carlos Esquivel juega un juego muy peligroso: el de decir la verdad y que esa verdad sea dolorosa para algunos, liberadora para otros. Un juego al que apuesta su irrefrenable y distinguida manera de percibir los asuntos más profundos (los de su patria herida) o los más cotidianos (la sexualidad, la familia, el arte y la literatura). Ejercicio de agudeza intelectual al que pocos llegan en estos tiempos. Pertenece a la estirpe de los revoltosos sublimes, tanto como Li Po, Villon, Rimbaud... No teme batirse a duelo por reverenciar un acto de exquisita trascendencia moral: describir los estados imperfectos de la condición humana. Es un guerrero (estuvo en una selva de África en su juventud no tan lejana), de los que primero disparan y después preguntan por las consecuencias del disparo. Su autenticidad resulta una manera (y no la única, que conste) de demostrar que existen escritores tan transgresores como temerarios. Leerlo es un lujo solo a quienes atraviesen con él las mismas rutas, los mismos tiempos.

#Bocetos para Ishshah (Oxidaciones)


martes, 30 de junio de 2020

POEMA DEL ÚLTIMO DÍA (si cada mes sobrevivimos)



POEMA AL LUGAR NADA COMÚN DE TU BOCA


Quieren que lave otra bandera,

que firme por la suerte del héroe o del espía,
pero hoy solo quiero tu boca,
piedras rojas calientes,
donde comienza el alma, el sexo de tu alma.

El enemigo se parece a nosotros,
pero el amor tiene nombre de mujer,
tiene tu nombre, digo, y me lo creo.
No me interesa Ítaca,
ni la suerte de los héroes contra Tebas:
Solo tu boca
donde termina el mundo
y comen juntos el lobo y otro lobo.

Tu boca es el remedio para mis pies cansados,
la lámpara que enciendo para leer a Dios.
Después de otro dolor, viene tu boca,
y ya no quiero convertirme en tierra.

Hoy los defraudo a todos,

como un mal vino sobre el periódico
diré que sólo tú eres la sobrevida,
tu boca que me abraza mejor que un buen hermano.
Hoy echaría al fuego, aunque me duela,
seiscientos mandamientos, tan solo por tu boca.
Algo hay en tu boca tan parecido al cielo,
esa saliva con su sal disidente,
ese desnudo más real que una manzana de Magritte,
sed que da sed sobre la sed.

Los buenos animales de esta tierra
hoy me odiarían,
por no besar las cosas que ellos besan:
Su raro amor por la maleza de la patria,
la bala para matar al ciervo,
la nieve oscura de la Historia
como un café molido con las piedras más viejas.
 
Sólo quiero tu boca,
el desayuno de tu boca, el postre,
cocinar en tu boca el sueño de tu boca,
el río de tu boca
donde hace un momento entré para perderme,
para bañarme
con todos los abismos de tu boca,
eternamente.

lunes, 29 de junio de 2020

LO QUE SE BORRA EN LA ARENA

El poeta es un autista desesperado por comunicar todo lo que ve a un mundo de ciegos.

INTERTEXTOS: con Kerouac.

Balada de los indios menomini

La efímera (y equívoca) relación de Giselle Hernández con Allen Ginsberg apenas ha sido mencionada por lectores y críticos. Los ecos del celebérrimo “Aullido” apuntan demasiado hacia otra dirección y otros lobos. Pero más importante -y más trágica- es la historia de amor entre otra dominicana, Paola Giachero, y un poeta paradigmático de la beat generation: Jack Kerouac. Las dominicanas habían emigrado a Nueva York, huyendo de la dictadura trujillista y se integraron al movimiento beatnik. Pero si para Ginsberg la figura de Giselle no fue ni siquiera un ladrido, para Kerouac la dominicana Paola se convirtió en su musa de opio, en más que su propia poesía. Después que Giselle y Paola Giachero murieran trágicamente en su ascensor de la Quinta Avenida, Kerouac usó alucinógenos, especialmente la bencedrina, con la intención de volverla a vivir en sueños. Paola es el ángel latente de tantos ámbitos del poema-novela que se convirtió en el manifiesto de los beatniks: "On the Road".
Fue este momento, la tragedia de un amor perdido, lo que posiblemente inclinó a toda la generación beat al contumaz uso de las drogas para escribir. Pero si en otros hubo rebelión social, en Kerouac fue un acto de amor, su intento de recobrar a su diosa mística. No por gusto el poeta desterró, de su poesía publicada, un epigrama que le dedicó a Paola Giachero casi al conocerla, y luego lo consideró tan profano e indigno, que desautorizó volver a publicarlo jamás. A nosotros el poemita, desde su título irónico, nos parece una perla.

BALADA DE LOS INDIOS MENOMINI (Autor: Jack Keruac, 1922-1969).

Llegará un día en que pensarás en mí y llorarás,
amor mío, me dijiste.
Literalmente, así cantaban los indios menomini
antes de ser exterminados
por el gran rifle blanco.

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BOCETOS PARA ISHSHAH (Aguas bajo un puente turbulento).

  AGUAS BAJO UN PUENTE TURBULENTO Solo necesitamos un puente. Lo demás es sencillo, quitar el mar de en medio, linchar a nuestros respectivo...